jueves, 13 de septiembre de 2012

“LA SABIDURÍA DEL TAXISTA”


La semana pasada recibí un twitter de un amigo que decía: Los taxistas, sin haber estudiado 6 años de filosofía, se hacen las preguntas más sorprendentes de la vida, "¿A dónde vamos joven?".

Quien escucha la pregunta del taxista no se ha contentado con su significado de dirección geográfica, sino que le aplica un significado de “sentido” vital. Es una analogía creativa, una sugerencia para pensar. Me gustó. Me hizo recordar aquella descripción que hacía –no recuerdo exactamente de qué filósofo la tomaba- don Felipe Fernández para describir la situación de nuestra sociedad post-moderna: Se asume la existencia como quien se sube en una estación (nacimiento) y se baja en otra (muerte) sin preguntarse nunca de dónde vienen y a dónde van las vías del tren.

“Vemos pasar las cigüeñas en su movimiento migratorio y me pregunto ¿a dónde va mi vida?”, decía Agustín de Hipona. La misma cuestión con otro referente simbólico.

¿A dónde vamos? ¿Por qué sigue teniendo sentido levantarnos cada mañana y asumir el reto de la vida familiar, social, etc.? ¿Cuál es su sentido? ¿Su dirección? Siempre será verdad la “lógica del taxista”: si no sabemos cuál es el destino, difícilmente sabremos abordar el camino. Es triste amaneces otro día para seguir dando “palos de ciego”, agotando energías sin saber para qué.

No creo que lo escrito hasta ahora sea cómodo en su lectura. No porque no entendamos su significado, sino porque bastantes problemas nos presenta lo inmediato –crisis, paro, hipoteca, educación, sanidad, etc.- para que tengamos, además, que plantearnos la pregunta del taxista. Tal vez prefiramos el alivio narcotizado de eludirla para que no nos duela responder que no siempre tenemos claro el destino del camino que andamos.

Saber la respuesta no atormenta. Son de las pocas cosas que sé. Son hechos, no palabras… La verdad nos hace libres. Nos ofrece una nueva forma de afrontar lo ordinario de la realidad. El tiempo dedicado a pensar en el sentido de la vida queda multiplicado por el tiempo que sobra tras dejar de hacer tantas cosas inútiles a las que dedicamos tanto esfuerzo ciego.

Hay que dedicarle una calle a “ese taxista”, amigos…

@juanpedrorivero

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